¿Demasiado responsable?

Me despierto en medio de la madrugada. Busco el despertador entre la noche oscura de la habitación. No lo encuentro sobre mi mesilla tras varios intentos fallidos. Enciendo la luz. Con mi sueño todavía atado a mi, aun con luz, no consigo encontrar ese instrumento que tanto odiamos al hacer su infernal ruido.

despertar

Miro entonces mi reloj de pulsera para comprobar la hora. Joder, son las 4:40 de la madrugada. Llego ya una hora tarde al trabajo. Joder, joder. Comienzo a levantarme rapidamente cuando mi mujer tambien aletargada me pregunta que hago.

“Que se me ha hecho tarde para trabajar” le digo.

“Alfonso, es domingo” me responde.

Si, asi fue, asi me paso este domingo pasado. Un momento epico de mi despiste cotidiano. Y menos mal que me dijo algo, que lo mismo aparezco por el trabajo y todo.

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