Noahcra, la elegida

Aqui teneis el principio de un relato que escribi ya hace unos años. Creo que no esta mal y espero que os guste.

Para ver el resto del relato, aqui os dejo el enlace para que podais verlo o descargarlo.

DESCARGA TODO EL RELATO: NOAHCRA LA ELEGIDA

Todavía no había amanecido en las tierras de Sigmar cuando Noahcra Jeffersón salió de su hogar por el sendero.

La luna brillaba aun en lo alto del cielo y su resplandor era la única fuente de luz que había.

Noah, como lo llamaban toda su familia, había decidido la noche anterior que hoy saldría a pescar.

El frió de la mañana era intenso, por lo que se había puesto su abrigo de piel de marmota que su madre le había confeccionado antes de morir, hacia ya de ello un par de años. Le estaba corto y estrecho, pues había cambiado mucho en esos dos años, pero era lo único que tenia para reprimir la sensación de frió.

Noahcra tenía solo quince años, aunque para cualquiera que la viese, aparentaba unos veinte. Ello era debido a la dura vida que le había tocado vivir desde siempre.

La vida de leñador nunca había sido fácil y eran muchos los días que habían pasado hambre. Su choza, vieja y descuidada era propia de mendigos y sus ropajes y los de sus padres también.

Pero desde la muerte de su madre la cosa había ido a peor. Su padre había enfermado poco después de la muerte de su esposa y desde entonces parecía una grave enfermedad que lo debilitaba poco a poco y que lo mantenía siempre sobre su lecho. Desde entonces Noah era quien lo cuidaba, llevaba las tareas del hogar y quien trabajaba para mantenerlos a ambos.

Y fue muy duro al principio. El trabajo de leñador era duro para una niña de trece años, pero a fuerza de voluntad y mucho sufrimiento y dolor lo consiguió.

Así que no es de extrañar que su cuerpo estuviese superdesarrollado para su corta edad. Sus brazos eran musculosos y fuertes, en su abdomen se marcaban los potentes músculos y sus piernas aun cortas, eran exageradamente gruesas. Además su rostro reseco y con una piel deteriorada aumentaban la sensación de madurez que reflejaba Noah.

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