Estas cosas que pasan a veces

Bueno voy a contaros algo que me paso hace un par de semanas pero que merece la pena seguro para que veáis lo despistado que soy.

Todo sucedió durante la visita de Dani (hermano de Naza) y Raquel (su novia) por nuestras tierras. Como Naza trabajaba, yo hice de buen cuñado (y encantado) y fue a recogerlos a Ginebra y a enseñársela un poco. Comimos allí en un buen japones que ya conocemos habitualmente (y que esta genial) y tras ver lo típico de Ginebra (y que conocemos solo lo básico) y de jugar al ajedrez gigante (y haber ganado a Raquel casi sin darme cuenta), nos dispusimos a regresar al parking para sacar el coche.

Y es aquí donde voy y me equivoco metiendo en el mismo sitio ticket y tarjeta de crédito en la maquina del parking (que por cierto ya había utilizado antes sin problemas, pero ese día se ve que me empane). Y con el subsiguiente atasco de la maquina y bueno, el resto os lo dejo aquí en imágenes:

Esta es la maquina maldita
El hombre vino para rescatar mi tarjeta
Oh Dios mio que torpe soy

Bueno al final rescatamos la tarjeta, el ticket y pudimos salir sin más altercados del parking de Ginebra. Una aventura para reírse después de haber pasado unos minutos de apuro. Y por lo que creo, casi seguro, podre contaros próximamente nuevas aventuras de este tipo porque si, soy algo despistadillo.

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